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Cultura empresarial

Creado el 31 Agosto 2009 por Webmaster

Este año hace dos décadas que se empezó a vislumbrar con claridad el fin de la Guerra Fría. Después de poco más de 40 años, el enfrentamiento ideológico que caracterizó a ese periodo de la historia llegaba a su fin, generando grandes expectativas de un futuro promisorio, pleno de logros y realizaciones, una vez que el modelo de libre mercado había “probado” su superioridad sobre cualquier otro y abría camino para un desarrollo pacífico generalizado. Justamente hace 20 años, en el verano del 89, cuando iniciaba apenas el deshielo bipolar, Francis Fukuyama anunciaba eufórico el fin de la historia, gracias al incontestable triunfo del capitalismo liberal. El reto sería ahora “únicamente” su exitosa implementación por todos los rincones del planeta.

Si bien es cierto que la evidencia respecto a lo prematuro de la tesis de Fukuyama apareció mucho más pronto de lo que todos hubiéramos deseado, también lo es que el modelo de economía de mercado tuvo una oportunidad sin precedente histórico para probar sus bondades. A 20 años de un promisorio inicio, no obstante, la situación del mundo actual se presenta tan incierta como en los días más álgidos del enfrentamiento bipolar; quizá peor en algún sentido debido a la ausencia de alternativas viables claramente formuladas y consensadas para confrontar la crisis que actualmente nos aqueja.

A pesar de los denodados esfuerzos por consolidar un capitalismo sustentable, bajo un consenso medianamente generalizado, algo inherente a los principios en los que se apoya elsistema capitalista parece exigir de reconsideración inmediata.

Son varios y diversos los aspectos que invitan a la reflexión. Por encima de las dificultades implícitas en la tarea de identificar con precisión aquello que lícita e incuestionablemente podemos llamar principios del liberalismo, ciertamente hay algunas nociones básicas que bien pueden ser inscritas dentro de esta categoría: tenemos por ejemplo la idea de que la justa competencia es promotora del desarrollo.

Sí hablamos de competencia, es claro que debemos tener, por lo menos dos (idealmente más) contendientes involucrados en cualquier proceso de mercado, lo que, en buen castellano significaría: toda forma de monopolio es contraria al buen funcionamiento de un modelo de economía liberal. Sí adicionalmente pretendemos que ésta sea justa, asumimos que los participantes deberían estar vinculados en la contienda en términos de razonable igualdad, es decir, que deberían pertenecer a la misma liga; que estarían clasificados en el mismo nivel; en otras palabras, que en condiciones parejas, cualquiera de ellos tendría posibilidades de ganar: no vamos a enfrentar a un peso mosca con un peso completo en el ring!

Un análisis, incluso somero del escenario internacional al término del difícil período de la Guerra Fría sugiere con claridad las dificultades que de inicio se tenían en la mayoría de los países para iniciar un esquema de justa competencia en el mercado internacional. En función de su propio desarrollo histórico, el escenario internacional de cierre del siglo pasado se caracterizaba justamente por el nivel tan disparejo de capacidades productivas para ingresar al mercado internacional en condiciones siquiera de mediana igualdad.

El reto para la gran mayoría de los miembros de la comunidad internacional era enorme: para poder competir, tenían que ubicarse a nivel de los países ya desarrollados, en términos de disponibilidad de recursos humanos capacitados para la producción orientada al mercado libre,manejo de recursos financieros y de infraestructura, superación de sus rezagos políticos, actualización de sus regímenes laborales, en fin, tendrían que lograr el desarrollo de una cultura empresarial históricamente ausente de sus ámbitos locales y condicionante de las reglas básicas del juego de la competencia “justa” en el mercado internacional.

En ausencia de una decidida capacidad para superar esos retos, este tipo de competencia se antojaba meramente quimérica. Y sin embargo, cuando observamos el escenario internacional contemporáneo, es indudable que varios países lo están logrando con creces y, en el espacio reducido de dos décadas, se han establecido con claridad en al ámbito de “las ligas mayores” para competir hoy día, en algunos aspectos incluso con ventaja respecto de los países originalmente desarrollados.

Desafortunadamente, no parece ser el caso de México. A pesar de las declaraciones triunfalistas y de las cifras alegres del gobierno, los indicadores económicos son claros: nuestro crecimiento es muy limitado, lo mismo que nuestra capacidad para competir en los mercados internacionales, atraer capitales o generar empleos. Podemos seguir haciendo análisis exhaustivos para explicar (incluso para justificar) esta situación, ciertamente, la vida no es justa! Pero mientras lo hacemos, varios otros países (Brasil, Chile, China, Corea, España, Grecia, por sólo mencionar algunos, -en orden estrictamente alfabético) con los que teníamos cierta igualdad de condiciones no hace mucho, nos siguen sacando ventaja.

¿Qué han hecho ellos que no hemos sabido hacer correcta y oportunamente los mexicanos? Seguramente son varias cosas, pero una es bastante clara: han dejado de gimotear airadamente sobre lo injusta que es la vida y lo abusivos que son los países desarrollados y han redoblado esfuerzos para entender mejor las características y las implicaciones de la cultura empresarial para poder ponerla en marcha en sus respectivos países. Y lo han hecho con determinación, sobre todo en el sector que mayormente puede comprender y fomentarla: el sector educativo.

Los anhelos de justicia social siempre serán loables y no deben perderse de vista jamás. Pero si algo nos debería estar enseñando el actual proceso acelerado de globalización es que resulta virtualmente imposible pensar o comportarse como una isla en el gran concierto mundial de las naciones: el juego es global, nos involucra a todos y difícilmente podremos sustraernos de su poderosa fuerza de atracción. El futuro de la humanidad es claramente cuestión de la colectividad humana en su conjunto. Si la cultura empresarial es trasfondo teórico del desarrollo alcanzado por los países desarrollados del mundo contemporáneo, más nos vale entender las reglas básicas del juego para dejar de ser meros espectadores pasivos de la dinámica mundial.

David J. Sarquís es profesor-investigador del Departamento de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México, su correo electrónico es david.sarquis@itesm.mx

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Efecto de las compras de EU

Creado el 31 Agosto 2009 por Webmaster

Globalización es sinónimo de interdependencia, como efecto normal de la creciente importancia de los flujos de bienes, servicios y capitales entre los países, la dependencia entre las economías se vuelve más compleja, dificultando su entendimiento debido a la complicada red de vínculos y relaciones entre las diferentes naciones.

Esta interdependencia puede medirse por el porcentaje de exportaciones con respecto al PIB, de acuerdo al Banco Mundial, México en el año 2006 y 2007 registraba un coeficiente de interdependencia del 28%, porcentaje más que significativo pues casi una tercera parte de la generación del PIB dependen de las ventas externas.

Mientras que las importaciones como porcentaje del PIB ronda el 30%. De manera adicional, el patrón de comercio, visto desde la perspectiva de los socios comerciales se tiene que México depende de manera más que importante de la economía de Estados Unidos, pues más del 80% del total exportado por México tiene como destino al mercado estadounidense.

Ante esta situación, la fuerte caída de las importaciones por parte de ese país en los últimos meses está afectando en sobremanera a los sectores productivos de México. Como se puede apreciar en la gráfica anexa, se tiene que el valor de las importaciones estadounidenses durante enero-junio del 2009 ascendieron a 735 miles de millones de dólares, cifra 32.5% menor a lo registrado para el mismo periodo del año 2008.

Ante este desempeño negativo, México que es el tercer socio comercial de Estados Unidos se ve afectado de manera seria, la participación de México del total importado por EU es del 10%; mientras que China, primer socio comercial ha incrementado su participación debido a que en el año 2008 ésta ascendía a 15%, y ha pasado a enero-junio de este año al 19%, lo cual refleja claramente la fuerte posición ventajosa de China.

Los sectores mexicanos más afectados por la disminución de las importaciones estadounidenses son cinco, los cuales presentan disminuciones por encima del 30%. De enero-mayo del 2009 a enero mayo del 2008, la Industria extractiva cayó 47%; Aceros y sus manufacturas 41%, Muebles 37%, Vehículos y sus partes 36% y Caucho y sus manufacturas 33%.

Ante estos desplomes habrá muchas empresas que sean fuertemente afectadas y en sí el país mismo, de ahí parte de la caída tan pronunciada en el PIB. Ante este panorama complejo de interdependencia, es obvio que México debe crear esquemas y herramientas para que en situaciones coyunturales como las actuales, las empresas tengan otra manera de persistir, fuertes y competitivas, en un mundo globalizado; se genere empleo y desarrollo económico.

Esto no es una obligación exclusiva del gobierno, sino que debemos trabajar todos, empresas, instituciones educativas y el gobierno en sus tres órdenes (local, estatal y federal); además de considerar que no sea una simple cuestión de coyuntura, en el sentido coloquial de “tapar los hoyos”, sino desde una perspectiva de largo plazo, dinámica y flexible.

*Mercedes Muñoz es profesora – investigadora de la División de Negocios y Economía del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. Su correo es marmunoz@itesm.mx

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Revisión del gasto

Creado el 31 Agosto 2009 por Webmaster

La semana pasada, el Departamento de Finanzas y Economía presentó el boletín de perspectivas económicas del Tecnológico de Monterrey del Campus Estado  de México. En éste se planteó la necesidad de hacerle una revisión profunda al gasto público. La estructura actual se centra en el gasto en educación pública y salud.

Lo más grave de esto es que la mayoría de este gasto es corriente. El gasto corriente no tiene impacto en el PIB, pues por su bajo valor agregado representa dinero erogado sin retribución en el sector productivo.

Esta estructura de gasto siempre ha existido y quizá nunca nos había interesado hasta hoy. Pero la semana pasada, el Secretario de Hacienda y Crédito Público nos anunció que en el 2010 iba a haber un faltante en las finanzas públicas por 300,000 millones de pesos, el más grande de toda la historia. Es evidente que este anuncio nos deja estupefactos porque significa que tendremos medidas restrictivas en el próximo año.

Pero el faltante al que hace alusión el doctor Carstens es un problema de percepción. Si se presupuestan ciertos ingresos, basados en impuestos y venta de petróleo y continúa el mismo nivel de gasto, por supuesto que tendremos faltantes. El gobierno sigue siendo excesivo en su gasto y más en su gasto corriente.

En un escenario donde el PIB se contrae en más de 10%, donde los programas sociales de combate a la pobreza no han funcionado y donde ni los empresarios ni gobierno han hecho medidas anticíclicas eficaces, un manejo óptimo y responsable del gasto sería deseable.

Recortar el gasto corriente en aquellos rubros donde se refleja burocratismo es imperativo. Recortar las cuentas de servicios personales, bonos de puntualidad, bonos quinquenales, cajas chicas, pagos estratosféricos de gastos por viáticos de funcionarios y “otros” gastos corrientes, son necesarios para que no tengamos “faltantes” millonarios. Pareciera que nuestro Secretario de Hacienda no supiera estas cuestiones básicas de economía.

Ya no estamos en condiciones de ver cómo nuestra economía se derrumba mientras nuestras autoridades sólo nos dan pretextos y explicaciones por las malas decisiones de gobierno. El gasto corriente excesivo es insultante para los mexicanos y más para los más pobres, cuyo número, según INEGI, es mayor que hace cinco años.

La revisión del gasto es urgente, pero la reducción del mismo es impostergable. Una economía cuyo aparato gubernamental es más costoso que productivo es posible, pero no cuando estamos en recesión.

Una buena medida sería poner a trabajar más a los burócratas para que, cuando menos si el gasto corriente no se reduce, tengamos la impresión que trabajan igual que las personas en la iniciativa privada.

El Dr. Eduardo Carbajal es el Director de Negocios y Humanidades del Tecnológico de Monterrey, Campus Toluca. edcarbaj@itesm.mx

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Consumo cultural de los usuarios de Internet en México

Creado el 31 Agosto 2009 por Webmaster

En nueve años de investigaciones sobre el consumo de Internet en México, los tropiezos metodológicos no han sido pocos: desde variables de un mismo estudio que aparecen un año y desaparecen al siguiente sin justificación alguna, hasta contradicciones en los reportes finales.A diferencia de experiencias de este tipo, World Internet Project llevó a cabo este año un análisis del impacto social de la red en nuestro país, cuyo método brinda certidumbres para comprender los hábitos de consumo de los usuarios de Internet, que suman más de 25 millones, la mayoría son hombres (58%) y jóvenes menores de 26 años (64%). A continuación algunos de los resultados de este estudio y sus antecedentes.

1. Los estudios de la AMIPCI

En el año 2000, el Comité de Investigación de Mercados de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) y la firma Greenfield on line realizaron el primer estudio nacional sobre hábitos de los usuarios de Internet en nuestro país: Hábitos del mercado Online en México.

El siguiente estudio de la AMIPCI –Estudio AMIPCI 2002 de hábitos de los usuarios de Internet en México−, corrió a cargo de Ricardo Zermeño González, director general de Select. En el apartado relativo a la metodología, se indica que las 30 preguntas que comprendía la encuesta en línea fueron respondidas por más de 20 mil usuarios de Internet que visitaron los sitios y portales de empresas e instituciones afiliadas a la AMIPCI. Zermeño, además, coordinó para la AMIPCI los estudios de 2003 y 2004.

En dichos estudios no se reparó en la importancia de establecer y confirmar la identidad de los usuarios de Internet que respondieron la encuesta. Además, es posible advertir caprichosos cambios en la definición y amplitud de algunas variables. En el estudio correspondiente a 2002, por ejemplo, para la variable “edad de los usuarios de Internet” fueron considerados los siguientes rangos de edades: 12-17 años, 18-24 años, 25-34 años, 35-44 años, y mayores de 45. En 2003, sin mediar explicación, fueron excluidos del estudio los menores de 18 años. Los rangos de edades considerados fueron: 18-24 años, 25-34 años, 35-44 años, y mayores de 45. En el estudio de 2004 fueron observados otros criterios: 13-24 años, 25-45, y mayores de 45 años. Las modificaciones dificultan la comprensión del comportamiento de la variable “edad de los usuarios de Internet”.

La AMIPCI incorporó otras fuentes de información en el estudio Hábitos de los usuarios de Internet en México, 2005:Consejo Nacional de Población; Coordinación General del Sistema Nacional e-México; la Encuesta de Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (EDUTIH), Instituto Nacional de Geografía e Informática, entre otras. A pesar del extenso número de fuentes consultadas, es posible advertir cambios en la definición y amplitud de algunas de las variables consideradas en anteriores estudios.

En el estudio Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2006,, con seis fuentes consultadas, la AMIPCI no advirtió el riesgo de incurrir en algunas contradicciones. Por ejemplo, el total de usuarios de Internet en México, mayores de seis años de edad, fue estimado en 20.2 millones. Sin embargo, en la variable edad, los rangos considerados excluyen a mayores de seis años y menores de 12. Los rangos considerados en ese estudio fueron: 12-19 años, 20-24 años, 25-34 años, 35-44 años, 45-54 años, y 55-64 años. Además, de nueva cuenta fueron considerados otros criterios en los grupos de edades.

En el estudio Usuarios de Internet en México 2007. Uso de nuevas tecnologías, el total de usuarios de Internet en México, mayores de 6 años, fue estimado en 22.7 millones. Para evitar incómodos cuestionamientos sobre la variable “edad de los usuarios de Internet”, en el resumen ejecutivo que la AMIPCI publicó en su sitio Web, sencillamente fue omitida la información relativa a dicha variable.

En 2008, la AMIPCI no emprendió estudio alguno sobre hábitos de los usuarios de Internet en México, pero sí realizó algunos sobre banca electrónica y el Estudio AMIPCI de nuevas tecnologías de Internet en México 2008. De acuerdo con los resultados de éste, el total de usuarios de Internet en México en octubre de 2007, fue estimado en 23.7 millones. La tasa de penetración de la red en personas mayores de seis años fue establecida en 25.6%.

A pesar de sus limitaciones metodológicas, es justo reconocer que las investigaciones sobre hábitos de los usuarios de Internet en México realizadas a partir del año 2000 por la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), sin duda alguna representan la principal fuente de información para toda aquella persona interesada en analizar el desarrollo e impacto de Internet en México.

2. Otros estudios

El 31 de diciembre de 2008, la Internet World Stats estimó 23 millones 874 mil 500 usuarios de Internet en México. La penetración de Internet en la población fue ubicada en 21.7% –cifra inferior al promedio estimado en América Latina y el Caribe (28.8%), y también inferior al promedio mundial (23.8%).

De acuerdo con la investigación Mexico Online, dada a conocer en enero de 2009 por la firma eMarketer, en 2007 México fue ubicado en la décima posición en la relación de países que concentran el mayor número de usuarios de Internet.

La diferencia en el número de usuarios de Internet que fueron estimados en 2008 en los estudios de eMarketer y comScore World Metrix resulta significativa: 15.6 millones. Ello se debe a que comScore no consideró el acceso a Internet desde sitios públicos (cibercafés, por ejemplo), excluyendo, además, el acceso a Internet a través de teléfonos móviles o PDAs.

La diferencia entre el porcentaje más elevado (25.6) –registrado por la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI)– y el porcentaje más bajo (14%) –consignado en el estudio realizado por comScore World Metrix−, resulta considerable: 11.6 puntos. Ello se debe a que en el segundo estudio no fueron considerados los denominados accesos compartidos (share access), que para el caso de México equivalen aproximadamente al doble de las cuentas registradas. En el reciente estudio de comScore World Metrix (2009) fueron estimados 12 millones 486 mil usuarios de Internet en México.

3. Estudio 2009 de hábitos y percepciones de los mexicanos sobre Internet y diversas tecnologías asociadas, World Internet Project Capítulo México.

El martes 21 de abril, María Teresa Arnal, presidente del Capítulo México del World Internet Project; Fernando Gutiérrez, investigador de Proyecto Internet y director del Centro de Investigación de la Comunicación Digital del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México, y el doctor Jeffrey Cole, fundador del Centro para el Futuro Digital de la Universidad de California en Annenberg, Estados Unidos, presentaron los resultados del Estudio 2009 de hábitos y percepciones de los mexicanos sobre Internet y diversas tecnologías asociadas.

El World Internet Project (WIP, http://www.worldinternetproject.net/) es una iniciativa de Jeffrey Cole. Los países que hoy forman parte de esa red son: Alemania, Argentina, Australia, Bolivia, Canadá, Chile, China, Colombia, Corea del Sur, España, Estados Unidos, Francia, Hungría, Irán, Israel, Italia, Japón, Macao, México, Nueva Zelanda, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Singapur. La misma metodología es observada en cada uno de los países participantes. El estudio supone entrevistar a los mismos informantes durante cinco años y evaluar el impacto de Internet y de las comunicaciones digitales en sus hábitos de consumo cultural.

Las principales diferencias de la encuesta WIP frente a otros estudios que se realizan sobre Internet son:

1. El estudio del WIP centra su atención en el impacto social de Internet.

2. El proyecto repara en la necesidad de encuestar tanto a usuarios como a no usuarios de Internet.

3. Se trata de una iniciativa internacional.

4. Se desea obtener información indispensable para ofrecer una interpretación del proceso en desarrollo.

5. El principal objetivo del estudio es obtener información relevante para que el gobierno como la industria adopten acertadas políticas en materia de Internet.

Éstos son algunos de los principales aspectos metodológicos observados en el estudio que en México fue financiado por Prodigy MSN, Microsoft, HP y Procter & Gamble:

  • La investigación fue realizada en el Distrito Federal y en cada uno de los estados de la República Mexicana, en ciudades con más de 50 mil habitantes.
  • La población en ciudades con más de 50 mil habitantes y en edades de entre 12 y 70 años equivale a 72 millones de personas. La población correspondiente a los niveles socioeconómicos aceptados en el estudio y dado básicamente por la posesión de teléfono en casa corresponde a 90% de la población, pues se eliminó el nivel “E”, que equivale a personas que habitan en ciudades perdidas, sin dirección, o en zonas muy alejadas de los poblados. El tamaño por tanto de la población en estudio correspondió a 65 millones dehabitantes.
  • El trabajo de campo se desarrolló durante los meses de octubre y noviembre, y el procesamiento de la información en diciembre de 2008.
  • El diseño del cuestionario se ajusta a la metodología observada por los equipos de investigación de los países participantes en el WIP.
  • El nivel socioeconómico se determinó con base en los criterios observados por la AMAI (Asociación Mexicana de Agencias de Investigación).
  • Los informantes fueron hombres y mujeres de 12 años a 70 años.
  • La encuesta telefónica comprendió un total de dos mil 35 entrevistas entre usuarios y no usuarios, para lo cual se efectuaron 27 mil 310 llamadas telefónicas que representan más de 35 mil minutos de tiempo aire.
  • El error estándar del total de la muestra, considerando al universo a estudiar como infinito, con un intervalo de confianza de 95% y dando a las probabilidades de que ocurra o no el evento en sus máximos valores (50% y 50%), es de + 2.21%.

Resultados

El total de usuarios de Internet en México (12-70 años) fue estimado en 25 millones 217 mil 500.

El acceso a Internet todavía no admite ser considerado como significativo en los sectores menos favorecidos de la sociedad. El nivel socioeconómico de los usuarios de Internet es el siguiente: Niveles A,B, C+ (41%); C (22%); D+ (28%); D (5%).

Prevalece una acentuada brecha digital por género: 58% de los usuarios de Internet en México son hombres y 42% mujeres.

La mayoría de los usuarios de Internet son jóvenes: 64% de los usuarios de Internet tienen menos de 26 años y 79% tienen menos de 40 años.

El 21% de los encuestados comenzó a utilizar Internet en 2007 y 2008 y el principal punto de acceso a Internet son cibercafés y casas de amigos y en segundo lugar el hogar.

Las principales actividades en Internet corresponden al imaginario de la Web 1.0: revisar correo, por ejemplo; sin embargo, los usuarios de Internet en México han advertido las atractivas posibilidades de los ambientes comunicativos de la Web 2.0, como los blogs, por ejemplo. Las principales actividades de los usuarios de Internet son:

  • Revisar e-mail (93%).
  • Usar el MSN (83%).
  • Mandar documentos por correo electrónico (83%).
  • Trabajos de la escuela (80%).
  • Buscar noticias (78%).
  • Buscar definiciones (78%).
  • Bajar y escuchar música (77%).
  • Confirmar un hecho (75%).
  • Información sobre salud (73%).
  • Buscar bromas y caricaturas (48%).
  • Información de viajes (44%).
  • Leer blogs (42%).
  • Navegar sin quedarse en un sitio (41%).
  • Jugar (39%).
  • Chatear en foros (37%).
  • Trabajar en tu blog (33%).
  • Tener acceso a redes (32%).
  • Trámites fiscales (29%).
  • Escuchar radio en línea (28%).
  • Hacer o recibir llamadas (21%).
  • Participar en cursos (16%).
  • Visitar sitios peligrosos (14%).
  • Visitar sitios de contenido social (9%).
  • Visitar sitios de apuestas (3%).
  • Sólo 12% de los usuarios realiza compras por Internet.

En promedio, el usuario de Internet dedica semanalmente 25.5 horas a la familia; 10.3 horas a escuchar radio; 9.5 horas a los amigos; nueve horas a ver televisión y 7.8 horas a Internet. El 79% de los usuarios afirmó dedicar a la familia el mismo tiempo o más desde que usa Internet.

La mayoría de los no usuarios de Internet (31%) aseguró no usar Internet porque no le interesa. Mientras que para los internautas (78%), la red es el mejor medio de comunicación para poder mantenerse informado y el segundo mejor medio de entretenimiento (57% frente al primero, que es la televisión: 58%).

*Octavio Islas es director del Proyecto Internet-Cátedra de Comunicación Digital Estratégica del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México, e investigador del Centro de Investigación de la Comunicación Digital (CICODI). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. octavio.islas@proyectointernet;http://octavioislas.wordpress.com

**Amaia Arribas es investigadora del Proyecto Internet-Cátedra de Comunicación Digital Estratégica del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México, y del Centro de Investigación de la Comunicación Digital (CICODI). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. amaya.arribas@itesm.mx

En el reciente congreso de la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercados y Opinión Pública (AMAI), celebrado el 9 de septiembre de 2008, Heriberto López Romo, destacado investigador, explicó las modificaciones al índice de nivel socioeconómico, conocido como Regla AMAI 13×6, que desde 1994 es empleado como el criterio estándar de clasificación que emplea la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercados y Opinión Pública (AMAI), para la investigación de mercados en México. La Regla 13×6 clasifica a los hogares mexicanos en seis niveles socioeconómicos, a partir de un árbol de asignaciones que considera, a partir de 2008, diez nuevos indicadores: número de televisores en color y computadoras (tecnología y entretenimiento); número de focos, número de autos y estufa (infraestructura práctica); baños y regadera (infraestructura sanitaria); tipo de piso y número de habitaciones (infraestructura básica); capital humano (educación del jefe defamilia). A las diez variables referidas les asignaron puntos, considerando el coeficiente de cada uno de los calores en una regresión sobre el ingreso familiar. El nivel E –el menos favorecido- suma hasta 60 puntos; el nivel D, entre 61 y 101 puntos; el nivel D+, entre 102 y 156; el nivel C, entre 157 y 191; el nivel C+, entre 192 y 241; los niveles A/B entre 242 y más. Véase: http://www.amai.org/congreso/2008/memorias/ponencias/lopezromo.pdf Fecha de consulta 10 de abril de 2009.

En el reciente congreso de la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercados y Opinión Pública (AMAI), celebrado el 9 de septiembre de 2008, Heriberto López Romo, destacado investigador, explicó las modificaciones al índice de nivel socioeconómico, conocido como Regla AMAI 13×6, que desde 1994 es empleado como el criterio estándar de clasificación que emplea la AMAI, para la investigación de mercados en México. La Regla 13×6 clasifica a los hogares mexicanos en seis niveles socioeconómicos, a partir de un árbol de asignaciones que considera, a partir de 2008, diez nuevos indicadores: número de televisores en color y computadoras (tecnología y entretenimiento); número de focos, número de autos y estufa (infraestructura práctica); baños y regadera (infraestructura sanitaria); tipo de piso y número de habitaciones (infraestructura básica); capital humano (educación del jefe defamilia). A las diez variables referidas les asignaron puntos, considerando el coeficiente de cada uno de los calores en una regresión sobre el ingreso familiar. El nivel E –el menos favorecido- suma hasta 60 puntos; el nivel D, entre 61 y 101 puntos; el nivel D+, entre 102 y 156; el nivel C, entre 157 y 191; el nivel C+, entre 192 y 241; los niveles A/B entre 242 y más. Véase: http://www.amai.org/congreso/2008/memorias/ponencias/lopezromo.pdf Fecha de consulta 10 de abril de 2009.

 

Fuentes de información

eMarketer: Mexico Online. Enero de 2009.Disponible en http://www.slideshare.net/Engelnator/e−marketer−mexico−online−2009−presentation Fecha de consulta: 9 de febrero de 2009

Estudio 2009 de hábitos y percepciones de los mexicanos sobre Internet y diversas tecnologías asociadas. Centro de Investigación de la Comunicación Digital, Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. México, 2009. Disponible en http://www.wipmexico.org/ Fecha de consulta: 25 de abril de 2009.

Fierro, D. “Investigación sobre los hábitos de los cibernautas en México”. En Islas, O, et al (Coords.) (2002). .com probado. Experiencias de empresas exitosas de Internet en México – CECSA−Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México: México.

Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI). Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de Información en los Hogares, 2007. México: INEGI. Disponible en http://www.inegi.gob.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/Contenidos/estadisticas/2007/internet07.pdf Fecha de consulta: 25 de abril de 2009.

Robles, O. “Evolución de Internet en México y en América Latina”. En Islas, O y Gutiérrez, F. (2000). Internet: el medio inteligente.México: CECSA.

Universal McCann: Power to the People: Social Media Tracker Wave 3, April 2008. Disponible en

http://www.universalmccann.com/Assets/wave_3_20080403093750.pdf Fecha de consulta: 5 de abril de 2009.

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Comida Chatarra y Publicidad

Creado el 23 Febrero 2009 por Webmaster

Durante los últimos años nos ha preocupado, que hemos pasado de un país de gente desnutrida a gente obesa (aunque seguimos siendo desnutridos), alcanzando niveles que nos colocan ya como el segundo lugar en tener gente obesa, pero ¿qué ha ocurrido? para que tengamos ese nada honroso lugar, una de las principales causas de esto ha sido nuestra cultura alimenticia tradicional, en la cual la dieta “T” (tamales, tacos, tostadas, tortillas, etc.), ha contribuido grandemente a llevarnos a esta desnutrición disfrazada de gordura, pero más recientemente se han agregado a nuestros deficientes hábitos alimenticios, los alimentos chatarra o junk food, los cuales han contribuido a incrementar grandemente nuestros niveles de gente obesa, especialmente entre los niños, los cuales representa el futuro de nuestro país, un futuro por cierto muy grueso.

En México creció 40 % el número de niños obesos. A la fecha existen 117 millones de niños en el mundo con problema de obesidad, de los cuales el 18 por ciento, es decir 22 millones de pequeños ni siquiera han comenzado la escuela y se prevé que para 2015 serán 2.3 millones de personas obesas.

El problema es más grave en el caso de México dice Alejandro Calvillo, director del poder del consumidor (EPC), organismo privado dedicado a crear un consumo responsable entre los mexicanos, expuso que “es el segundo país en sobrepeso y obesidad en el mundo. El segundo país en consumo de refrescos y el que representa el mayor crecimiento de obesidad a escala global. Tan sólo en los últimos siete años el sobrepeso y la obesidad de niños de 5 a 11 años aumentó 40 por ciento”.

El modelo agroalimentario industrial ha destruido las dietas tradicionales nutritivas y balanceadas, dando paso al consumo de alimentos procesados, ricos en harinas refinadas, grasas saturadas y con saborizantes y colorantes artificiales, continuo diciendo Alejandro Calvillo, este tipo de comida ha profundizado la desnutrición en las poblaciones más pobres y la obesidad en general.

En entrevista, advirtió que ante esta situación, urge regular los alimentos que se venden en las escuelas y eliminar la publicidad engañosa de productos chatarra destinada a los menores. Dijo que la situación entre los niños de 5 a 11 años es “alarmante”, pues en sólo siete años el sobrepeso subió de 11.5 a 16.5 por ciento, y la obesidad se duplicó, al pasar de 4.5 a 9.4 por ciento de 1999 a 2006.

Expuso que el hecho de que la obesidad y el sobrepeso en niños haya crecido cerca de 40 por ciento en tan poco tiempo, y que ya no sea inusual encontrar menores con diabetes tipo 2 –llamada “diabetes de los adultos”–, así como que en secundaria haya un importante porcentaje de alumnos con signos de hipertensión, debería ser una alerta para que el gobierno prohíba la venta de productos nocivos en escuelas e impida su publicidad, como en Inglaterra, Suecia y Noruega.

El titular del EPC también manifestó que estos productos provocan desnutrición, pues en los sectores pobres se les consume en vez de los alimentos nutritivos. “En muchas poblaciones rurales e indígenas, donde se encuentra la mayor parte de los desnutridos, especialmente niños, los ves tomando, por ejemplo, refresco de cola en un biberón”.

La obesidad es una pandemia global: 22 millones de niños/as menores de 5 años son obesos en el mundo. Existe una sólida evidencia que muestra que los millones gastados en publicidad y anuncios sí influyen en las opciones de alimentos para los niños.

Los alimentos que son altos en azúcar, grasa y sal no son saludables y no deberían ser promovidos entre los niños.

Las instituciones internacionales, los gobiernos y las industrias tienen un papel importante que jugar en la restricciónde la publicidad sobre "alimentos chatarras" dirigida a la población infantil.

En las cooperativas escolares los niños gastan 20 mil millones de pesos al año, de los cuales 97 por ciento se destina a la compra de alimentos chatarra y sólo tres por ciento a frutas y ensaladas.   Así lo denunció investigador del Instituto Nacional de Nutrición de la Secretaria de Salud, Abelardo Ávila, quien precisó que a partir de la edad escolar se incrementa la obesidad debido a la mala alimentación.

¿Qué son los alimentos chatarra?

Se trata de comida no saludable. Contienen altos niveles de azúcar, grasa y sal, son alimentos procesados, ricos en harinas refinadas, grasas saturadas y con saborizantes, conservadoresy colorantes artificiales.

Según estudios de diversas organizaciones de consumidores, de los cereales para el desayuno sólo 2 de 50 productos analizados cumplen con los índices considerados saludables. La mayoría de los cereales contienen altísimos niveles de sal y azúcar, perjudiciales para el organismo y sobre todo, para personas con enfermedades crónicas como la hipertensión y la obesidad.

¿Qué los hace nefastos para la alimentación?

La comida chatarra y/o comida rápida tiene mucha grasa y no aporta nutrientes. Engaña nuestro estómago y puede provocarnos en corto plazo distintas enfermedades. Podemos estar expuestos a enfermedades cardíacas, además de hipertensión, e incluso cáncer de páncreas.

Algunos componentes peligrosos en los alimentos chatarra son:

Los transgénicos en alimentos: La biotecnología sabe que nuestras especies vegetales han evolucionado a lo largo de millones de años, siempre sujetas a leyes naturales. Muchas formas de contaminación pueden ser reversibles, pero la contaminación genética no, ya que es prácticamente imposible de revertir. Nos queda la pregunta: ¿Qué está, realmente en juego, con esta “novedosa” y“seductora” biotecnología que modifica la genética de los alimentos?

El bromato de potasio: Es un químico utilizado en panadería desde 1914 para elevar la masa, permitiendo hacer panes más grandes y más blancos pero con menor peso, porque el tamaño se logra con la formación de burbujas de gas que inflan la masa, efecto que tradicionalmente se logra con la levadura.

Las grasas trans: Aún siendo de origen vegetal, sus efectos en la salud se han cuestionado. Se utilizan en productos industrializados y su uso se ha limitado en varios países. Podemos estar consumiéndolas sin saberlo, ¿sabías?

Aditivos, enzimas, colorantes, emulsionantes, conservadores y saborizantes están presentes en muchos de nuestros alimentos y forman parte de los ingredientes de las comidas chatarras.

Ante todo, "comida rápida", fast food se considera sinónimo de "comida chatarra", del inglés junk-food, alimentos percibidos con escaso valor nutritivo: mucha sal, grasas y azúcares, pocas fibras, proteínas y vitaminas. En los Estados Unidos, si alguien dice junk-food todos miran a McDonald’s y Pizza Hut, aunque muchos analistas señalan que nadie habla de junk-food frente a hamburguesas o pizzas de otros locales con igual o inferior calidad.

Benzoato de sodio

El benzoato de sodio es un conservante químico que se encuentra en muchas de las bebidas gaseosas que tomamos todos los santos días. Cuando lo ingerimos, el cuerpo lo asimila pero no puede descomponerlo, por ende queda en nuestro organismo. En la morgue hay cuerpos de más de 5 años que tienen tanta cantidad de benzoato de sodio que su cuerpo prácticamente no sufrió el paso del tiempo

¿Cómo influye la publicidad?

Las grandes compañías trasnacionales las cuales son las productoras de los alimentos junk food o alimentos chatarra gastan miles de dólares en campaña engañosas, que tratan de persuadir a sus consumidores en la compra de estos productos, que tienen escaso o nulo poder nutritivo y que en los últimos años han contribuido grandemente a crear un problema de obesidad nacional.

México ocupa el primer lugar en anuncios televisivos de comida chatarra, con 39 mensajes publicitarios por hora en el canal cinco, de los cuales 17 corresponden a alimentos no recomendables para la salud infantil.

Los anuncios tratan de convencer a los niños que mediante su consumo podrán realizar grandes hazañas (Tigre Toño), y podrán acceder a su mundo de fantasía, teniendo como boleto de entra el producto que promueven, otro argumento que usan estas empresas son las promociones de ventas que fomentan el consumo irracional de estos productos con el propósito de lograr tener la colección de artículos promocionales más grande que la que tienen otros niños de su grupo social (tasos), promoviendo juegos con estos artículos, sin importar lo que el niño pueda gastar para tener estos promocionales. Para lograr esto los grandes fabricantes bombardean a los consumidores usando los conceptos de comunicación de 360º. Es decir atacan a los consumidores en todas partes y de todas formas desde las formas tradicionales de publicidad, la BTL y los puntos de venta, para aumentar su intención de compra.

Estas empresas a nivel mundial gastan miles de millones de dólares al año para publicitar comida chatarra – tan sólo en 2007 gastaron 13 mil millones de dólares.

Por supuesto existe mucha influencia negativa a través de los medios de comunicación en el aspecto alimenticio, ya que toda publicidad maneja estrategias para llamar la atención del consumidor sobre todo de comida rápida “chatarra”, lo que hace que sea una de las causantes del aumento de la incidencia de obesidad.

La licenciada Larissa Faz González especialista en nutrición, explicó que de cada 20 comerciales en televisión dedicados a alimentos, sólo uno muestra productos saludables o notas que motiven a cuidar la alimentación para mejorar la salud.

Los anuncios restantes refieren comida chatarra que parece al televidente más apetecible cuando está viendo sus programas favoritos.
Lamentablemente los más afectados de esta mercadotecnia son los niños, ya que la mayoría de los spots se dirigen a ellos, porque es en ese medio de comunicación en donde encuentran su entretenimiento, dijo Faz.

La publicidad más común en la televisión son de sopas instantáneas, pizza, todo tipo de frituras, refrescos, postres, embutidos, lácteos, bebidas y cereales azucarados, etcétera.

Estos productos proporcionan al organismo un alto contenido calórico así como de grasas y azúcares, según sea el caso, lo que aumenta el consumo de calorías diarias y acumulación de grasas en el abdomen principalmente; mientras que el suministro de vitaminas y minerales es nulo.

México ocupa el primer lugar en mensajes dirigidos a niños; seguido por Australia, que anuncia 29 productos por hora, 12 de alimentos no recomendables; mientras en tercer lugar se ubica Estados Unidos con 24 anuncios, 11 de comida chatarra.

En último lugar se encuentra Noruega, que no emite comerciales para niños, como debería ser según los especialistas porque aprovechar su inocencia es una violación a sus derechos humanos, de ahí que la publicidad debe dirigirse a los padres de familia, como se hacía antes de los años 90.

El bombardeo de publicidad provoca compulsividad en el infante al creer que su consumo le redituará los efectos "maravillosos" manejados en el mensaje, como convertirse en un superhéroe o un gran atleta, explicó Fernando García Sais, investigador del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Los niños ven televisión con menos escepticismo que los adultos y, por lo tanto, son particularmente vulnerables a la publicidad, lo que afecta la elección de alimentos e influye en sus hábitos, pues pueden sufrir cambios de conducta y exigen a sus padres la compra del producto que ven en televisión, precisó.

Los especialistas refirieron que desde la década pasada la estrategia de publicidad comenzó a dirigirse a la niñez, sector que es visto como consumidor autónomo al que se le aplican estrategias de seducción, engaño y manipulación de las que es presa fácil.

Ello, detalló Calvillo Unna, a pesar de que la Ley Federal de Protección al Consumidor establece que la publicidad debe proporcionar información veraz y comprobable. Además los anuncios deben carecer de elementos que induzcan a error o confusión por publicidad engañosa o abusiva, pero el poder económico de las empresas ha logrado que no se tomen en cuenta esos aspectos, denunció.

También se han ignorado los criterios establecidos en la Ley General de Salud, que prohíbe que la publicidad induzca a hábitos nocivos de alimentación y que se atribuya a los alimentos industrializados un valor superior o distinto al real, apuntó.

El Artículo 67 de la Ley General de Radio y Televisión establece que la programación dirigida a los niños debe estar exenta de publicidad que incite a la violencia o de alimentos que distorsionen los buenos hábitos.

Sin embargo, ninguna de las leyes se respeta y tampoco hay un equilibrio en la publicidad de los alimentos, pues en la televisión no existen comerciales de verduras, frutas o carnes, es decir productos sanos, indicó.

Los alimentos que se promocionan, principalmente cereales, bebidas y los denominados chatarra, como frituras, son energéticamente densos y pobres en nutrientes, por lo que su publicidad dirigida a niños debe prohibirse, sentenció.

Lourdes Roca, investigadora del Instituto Mora, lamentó a su vez que se aproveche que los niños se encuentran de seis a siete horas diarias frente al televisor y sean bombardeados con anuncios que dañan su salud. Urgió a que las autoridades tomen cartas en el asunto para regular esa publicidad, que ha propiciado también que en el país el consumo de refresco por persona sea de 150 litros al año, contra 80 litros de leche.

La influencia es tal que un niño de entre tres y cinco años prefiere alimentarse con productos de las empresas de comida rápida que con alimentos sanos, alertó.

Un estudio de la Universidad de Stanford describe que 60 niños del rango de edad referido prefirieron alimentos sanos empacados con envolturas de comida rápida y aseguraron que eran más ricos, lo cual demuestra la influencia de los anuncios, agregó.

En caso de que no haya un control a la publicidad de esa índole, los investigadores advirtieron que los niveles de obesidad y sobrepeso en el país continuarán a la alza, lo cual hará insuficientes las políticas públicas para su control y tratamiento.

¿Qué podemos y debemos hacer?

Como consumidores y víctimas de la comida chatarra, y su publicidad engañosa, debemos oponernos a todo este tipo de alimentos que van en deterioro de nuestra salud y la salud de nuestros niños que representan el futuro del país, organizarnos en agrupaciones locales y nacionales de consumidores que organicen movimientos sociales que obliguen acompañías fabricantes de estos productos y a nuestras autoridades aregular la elaboración de alimentos saludables que usen una publicidad que fomente su consumo responsable, como ya lo están haciendo los consumidores en otras partes del mundo.

Sería necesario establecer un Código Internacional elaborado porla Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre publicidad responsable de alimentos dirigida a los niños. Este organismo, en su lista de resoluciones, dice: “Promover la publicidad responsable, incluyendo el desarrollo de un sistema de recomendaciones sobre la publicidad de alimentos y bebidas sin alcohol a los niños”. Ojalá, se promueva y se cumpla con esta consigna.

Tomar conciencia, difundir esta información y si somos consumidores de este tipo de alimentos ir cambiando los hábitos alimenticios no saludables, por comidas más sanas, más ricas y elaboradas con amor.

Lo recomendable es mantener hábitos positivos en casa; una alimentación rica en frutas y verduras, combinar los diferentes grupos de alimentos evitando la chatarra, aumentar el consumo de agua natural al día, y en vez de ver muchas horas la televisión, dedicar tiempo a la actividad física.

Otro punto importante será el desarrolla programas educativos, que modifiquen la cultura alimenticia de niños, jóvenes y adultos, estos programas deben formar parte de los programas educativos a todos los niveles de educación, así como también, deben ser promovidos entre toda la población por los organismos respectivos como la Secretaria de Educación Pública y la Secretaria de Salud ysus respectivas dependencias.

¿Qué pasa en México?

Presionados por el grupo Con México, que integra a las empresas más poderosas del país, los diputados de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) en la Comisión de Economía desecharon ayer la minuta del Senado que pretendía evitar que alimentos chatarra se publiciten en radio y televisión.

La presidenta de la comisión, Adriana Rodríguez, del blanquiazul, reconoció que ésta privilegió los ingresos de empresas como Coca Cola, Bimbo, Jugos del Valle, Kellog’s y Sabritas, por encima de la salud de los mexicanos que consumen refrescos, frituras, golosinas y pan embolsado, causantes de la obesidad. "Hay que ver cómo impacta en toda la cadena productiva" una iniciativa de ese tipo, argumentó.

Apuntó que incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la regulación de esta publicidad, porque “reconoce que se aprovecha de la inexperiencia y credulidad de los niños, y es uno de los factores más fuertes en el deterioro de los hábitos alimentarios”.

Si en México se aplicaran las leyes de Protección al Consumidor y Federal de Radio y Televisión, así como el reglamento a la Ley General de Salud en la materia, esa publicidad no podría estar apareciendo.

Incluso las empresas que elaboran dichos productos reconocen indirectamente los efectos que producen en la salud de los consumidores, por lo que han planteado el establecimiento de un código de “autorregulación”, el cual no tendrá efectos positivos. La publicidad de comida chatarra, sin duda afecta los hábitos de alimentación de los niños y niñas mexicanas, sin que los códigos de autorregulación y de ética de las empresas hayan servido para nada.

Las empresas salen ahora con su código sobre la publicidad porque ven venir una regulación. Aparecen diciendo: ‘nos vamos a autorregular’, como han hecho en otros países, pero eso no sirve. Van a crear un comité y ellos mismos van a sancionar su propaganda, pero no con penas, sino señalando a las firmas que no estén cumpliendo, además de que los comités que valoran la publicidad no son independientes. Dicha autorregulación existe en Estados Unidos desde finales de los años 70, y no ha servido para nada; es el primer país con sobrepeso.”

Todavía están lejanas las leyes para normar la venta de productos chatarra en escuelas y la exhibición de su publicidad, porque “ni legisladores ni el gobierno quieren enfrentar a las grandes empresas que se sabe tienen mucha influencia en diversos sectores”.

En el foro El Impacto de la Publicidad Televisiva sobre la Salud de los Niños, la directora ejecutiva del Consejo Nacional de Autorregulación y Ética Publicitaria, Karla Ávila dijo que antes de terminar el año se pondrá en marcha el código de autorregulación de alimentos y bebidas.   Reconoció que “no es responsabilidad de la industria alimentaria educar a los niños, pero es cierto que debe haber información clara y veraz en los mensajes de publicidad.  En tanto, el investigador del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y ex director de Publicidad de Profeco, Fernando García Sáis, opinó que habría que pensar sobre la tipificación como delito de la publicidad engañosa, como ocurre en otros países.

Resaltó que la publicidad es persuasiva y los niños son considerados consumidores vulnerables por su incapacidad para distinguir entre la realidad y la publicidad encubierta. Urge, dijo, una mayor actuación de la autoridad para combatir las prácticas desleales.   De igual forma, Gerardo Sauri, representante de la Red de Derechos de la Infancia, denunció que el Estado ha sido incapaz de proteger a la niñez ante la publicidad de alimentos chatarra.   Subrayó que los padres de familia no necesariamente cuentan con la capacidad para dar una mejor alimentación a sus hijos.

Hay que denunciar que las empresas representadas en el Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo (Con México), presidido por Jaime Zabludovsky, se oponen a esto y hay que esperar una fuerte reacción de su parte. De ahí va a venir la embestida principal contra el código que proponemos, porque es el principal organismo del sector privado que, por ejemplo, ha cabildeado en el Congreso de la Unión para bloquear la iniciativa que prohíbe la venta de la comida chatarra en las escuelas, entre otras propuestas que hemos hecho”, advirtió.

El derecho de cada persona al acceso a una alimentación nutritiva y sana es parte de la declaración Universal de los derechos Humanos. Sin embargo, muchos países no tienen un sistema de control de calidad de alimentos. Otros países aplican regulaciones sólo a alimentos comercializados localmente, pero no al vasto sector informal y tampoco a las grandes empresas multinacionales.

Esas mismas organizaciones de consumidores han denunciado a empresas como Nestlé y Kellogg´s por engañar y manipular a los niños, deteriorando sus hábitos alimenticios.

Una ley de regulación de la publicidad de la comida chatarra deberá incluir una Prohibición total de publicidad de alimentos no saludables en escuelas y nuevos medios de comunicación como sitios webs, celulares o mensajes de texto, así como entre las 6 y 21 horas en la radio y televisión. Además, los anuncios no deben incluir regalos gratis, juguetes o ítems coleccionables ni utilizar celebridades, personajes de dibujos animados, concursos o regalos en la comercialización de los alimentos chatarra.

La batalla de organizaciones de consumidores contra la comida chatarra y su promoción a través de los medios de comunicación se concentra en lograr que la Organización Mundial de la Salud (OMS) adopte en su próxima reunión anual, un Código internacional sobre publicidad de alimentos dirigidos a los niños para que sea incluido en la legislación de sus países miembros, de manera similar como ha ocurrido en el caso del tabaco.

La iniciativa fue lanzada ya en 50 países, en el Día Mundial de los Derechos del Consumidor, por la asociación mundial Consumers International, a la que están afiliadas 220 organizaciones de 115 naciones, entre ellas El Poder del Consumidor (EPC), misma que en México ya comenzó el cabildeo entre las distintas fracciones parlamentarias del Congreso de la Unión para lograr que sea una realidad la total prohibición de publicidad de alimentos chatarra en escuelas, pero también en horarios diurnos de radio y televisión, como ya ocurre en Gran Bretaña, Suecia y Noruega.

En los últimos tiempos, en otros países, está tomando mucha importancia la necesidad de establecer normas que prohíban anuncios publicitarios televisivos que fomenten el consumo de alimentos chatarra en los horarios infantiles.

Finalmente si se aprobasen las medidas solicitadas por muchos países como Israel, Comunidad Europea entre otros de Evitar la Publicidad Directa de Alimentos Chatarra a los niños y normar las horas de publicidad en las mismas en la televisión, se estarían siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de limitar la publicidad de alimentos durante las horas en que los niños suelen estar frente al Televisor.

Mientras estas leyes llegan a aprobarse, esta en nosotros ser promotores del consumo saludable de alimentos, evitando los alimentos chatarra por el bien de nuestra salud y la de todos los que nos rodean, así como también desenmascarando a la publicidad engañosa que fomenta una forma de consumo de alimenticio no saludable, que está ya provocando en México y otras partesdel mundo graves problemas de la salud pública, como la pandemia de la obesidad y sus enfermedadesasociadas, reduciendo la esperanza de vida, de una vida sana yfeliz.

Profesor consultor internacional de mercadotecnia y negocios internacionales del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. mdlgarza@itesm.mx

PREGUNTAS

  • ¿Debe o no debe publicitarse la comida chatarra? ¿Porque si o porque no?
  • ¿Cómo debería publicitarse la comida chatarra, si se sigue publicitando?
  • ¿Menciona tres restricciones, que debe de tener la publicidad de comida chatarra?

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