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Cohesión Social y Competitividad

Creado el 21 Agosto 2008 por Webmaster

Cada vez se escucha en varios ámbitos las palabras “cohesión social”, algunos países como España están intentando crear un estado social y democrático al trabajar con el diálogo social –voluntad compartida manifestada en un firme compromiso- para alcanzar acuerdos sociales que les permita enfrentar los retos de la competitividad y tener mayores niveles de desarrollo económico sostenible. Tanto el gobierno español como los demás participantes sociales deberán de acordar las políticas públicas que actúen de forma decisiva sobre algunos aspectos primordiales en aras de alcanzar mayores estándares de competitividad, tales como la formación de capital humano como la política industrial y sin olvidar la infraestructura necesaria para ello.

Se podría decir, que la cohesión social implica necesariamente en “avanzar hacia sistemas capaces de crear nuevos mecanismos de inclusión social y participación ciudadana” (CEPAL, “Cohesión social: inclusión y sentido de pertenencia en América Latina y el Caribe”). Aún así resulta complejo definir el concepto de “cohesión social” pues engloba acciones en pro de la inclusión y pertenencia.

La cohesión social puede equiparse al capital social que pudiera entenderse como la capacidad de vivir bajo leyes y normas basadas en las relaciones sociales de confianza. Otra adjudicación del concepto cohesión social es la inclusión social la cual se basa en el esfuerzo de acomodamiento al sistema e incentivar a incrementar las posibilidades de autonomía de los actores en juego. A pesar de estos posibles sinónimos, es cierto que la cohesión social va más allá de una simple inclusión social, pues esta última adolece de una concepción sistémica.

Recientemente México, a través de la iniciativa del entonces presidente electo el Felipe Calderón, inició los trabajos para lograr un acuerdo social llamado “Visión 2030”al convocar a los actores sociales, a empresas y a los 3 órdenes de gobierno con el objetivo de que México alcance nuevos niveles de competitividad y un desarrollo económico sostenible. No obstante, para conseguiraltos niveles de cohesión social se requiere contar con cuatro condiciones necesarias y suficientes que consiste en: a) confianza en las instituciones, b) la aceptación de las normas para la armonía social, c) la disposición a trabajar enideales colectivos y d) la ética social.

Es obvio, que la primera piedra para alcanzar la cohesión social ha sido ya colocada, sin embargo, aún debemos trabajar mucho para hacer efectivos los acuerdos sociales, pues se requiere contar con dichas condiciones necesarias, y no cabe duda, que el primer grupo en ocuparse de ello, deberá de ser la clase política para tener un consenso entre los mínimos normativos y los mínimos sociales (ética social).

Por lo tanto, este proyecto “Visión 2030” que engloba políticas con una perspectiva de largo plazo y que aspira a establecer una vida más digna para todos los mexicanos, y no solo, para unos cuantos; exige un contrato social que brinde a todo actores fuerza y continuidad sin dejar a un lado que se debe estar dispuesto a trabajar, a negociar y a consensuar siendo parte del todo y anteponer los beneficios de la sociedad a los propios.

Finalmente, habría que señalar que México enfrenta varios retos a vencer para sentar las bases de esa cohesión social:

  • tasas de crecimiento superiores al 6% para poder generar de manera idónea los recursos necesarios y alcanzar un mayor nivel de bienestar. México está creciendo por debajo de la media mundial, ¿y entonces cómo se hará?
  • México tiene un alto porcentaje de economía informal, se estima que más del 30% de la población económicamente activa se sitúa en este sector, ¿se podrá hablar de inclusión social?
  • México depende totalmente de los ingresos petroleros y no hay reformas estructurales radicales; ¿podrá ser más dinámica la economía para qué la política fiscal y social tenga efectos planeados de acuerdo a esta visión de largo plazo y sustentabilidad?

Mercedes Muñoz es Directora del Centro de Estudios sobre Negocios Internacionales e Integración Regional del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. Su correo es marmunoz@itesm.mx

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Dicen que la distancia es el olvido…

Creado el 21 Agosto 2008 por Webmaster

Al escuchar esta frase solo puedo pensar en lo poderosa que resulta la distancia geográfica para que una relación interpersonal se convierta en un recuerdo y, según la canción, en olvido. No obstante, hoy día esta frase refleja el romance que podemos llegar a disfrutar sin limitarlo por la distancia.

Las brechas geográficas se han vuelto nulas frente al uso de la tecnología que acerca a hombres de negocios con sus actividades cotidianas hasta donde la innovación les permita. Poca relevancia tiene ahora centrar nuestra atención en recorridos, husos horarios, o en formatos de comunicación complejos, cuando todos ellos alejan a los ejecutivos de la rentabilidad de sus empresas.

Pero, ¿qué pasa con un mercado latino que, más allá de realizar actividades de negocio, busca establecer vínculos personales? Al hacer un recuento de los minutos, con suerte horas, que un profesionista de tiempo completo invierte en el inicio o fortalecimiento de sus relaciones personales surge la duda: ¿la tecnología también es útil como para no olvidar?

Dentro de la Internet existen soluciones tecnológicas que pretenden fortalecer relaciones por medio de información compartida y comunicación. Una de las soluciones a la que el mercado latino tiene acceso es Facebook.

“Facebook es una herramienta social que permite a las personas contactar con sus amigos y otras personas que trabajan, estudian y viven cerca. Facebook se emplea para estar en contacto con amigos, subir un número ilimitado de fotos, compartir enlaces y vídeos, y saber más sobre las personas conocidas.” (www.facebook.com) Así se define el sitio de Internet donde más de 80 millones de usuarios alrededor del mundo se dan cita para generar enlaces de convivencia virtual.

En Febrero de 1994, Mark Zuckerberg, Dustin Moskovitz y Chris Hughesun, grupo de jóvenes universitarios de Harvard, hicieron el lanzamiento de Facebook como una red inter escolar, y al finalizar ese año ya contaban con 1 millón de usuarios; para 2005, el sitio alcanzó los 5.5 millones de usuarios. En 2006, Facebook inició una alianza con Microsoft para permitirles el empleo de banners, además se volvieron una plataforma abierta a cualquier usuario de la red.

Cabe señalar que el crecimiento ha sido tan vertiginoso que a lo largo de este 2008 el staff de Facebook ha tenido que traducir el sitio a 3 diferentes idiomas, incluyendo por supuesto español; además, las aplicaciones han sido traducidas a 21 idiomas más.

¿Pero cuál es el atractivo de ser usuario de Facebook?, ¿Cuál es el “gancho” mercadológico que llama la atención? Simple: la convivencia y el ser “parte de…”. Pero, ¿de qué? De los 6 millones de grupos con usuarios activos en el sitio.

Facebookbrinda a los usuarios la oportunidad de enlazar amigos y amigos de los amigos formando una red de contactos más grande. Los usuarios pueden afiliarse a grupos con temas de interés común, envío de mensajes gráficos, fotografías, videos, y mensajes de texto asincrónicos. Por supuesto, no se ha dejado atrás el contacto en tiempo real vía chat.

Las aplicaciones dentro del sitio son tan diversas como los usuarios, existen invitaciones para participar en competencias virtuales, envío de regalos virtuales, felicitaciones, cuestionarios, mensajes con animaciones, y hasta la alternativa de “convertirse” en vampiro para ganar puntos cada vez que se muerde el cuello de un amigo. Probablemente esto dará tema para un estudio de comportamiento del consumidor.

El sitio también colabora en la propagación de mensajes publicitarios. Con una base de datos de los usuarios tan grande, sería imposible desaprovechar el envío de mensajes dirigidos. El sitio segmenta por edad, género, localidad, intereses, etc. y la información se recopila de los perfiles de usuarios de manera automática.

Finalmente, es definitivo que las relaciones personales no se basan únicamente en un portal en la red, pero con tantos medios de enlace personal en el mismo sitio ¿será cierto aquello de que la distancia es el olvido?

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Reto Tecnológico y la Competitividad (Parte III)

Creado el 21 Agosto 2008 por Webmaster

Como se explicó en el artículo anterior, una cosa es el reto tecnológico y otra muy distinta el reto de la innovación, y cualquier país que quiera mantenerse en la competitividad debe de luchar por ambos retos, pero más por tener una cultura de innovación. Es decir, es de vital importancia que todo avance tecnológico se traduzca en innovación; para alcanzar ventajas competitivas sostenibles y se logren los beneficios de empleo y bienestar para la comunidad.

El año pasado, el Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. (IMCO) y la Escuela de Graduados de Administración Pública (EGAP) en el documento “La Competitividad Estatal de México 2006”, puntualizaban que competitividad era “la habilidad de una región para atraer y retener inversiones”; y en cuyo documento, se jerarquizaba a las 32 entidades federativas con el índice general de competitividad (compuesto por 10 factores) y se mostraba que las 5 principales entidades eran: Distrito Federal, Aguascalientes, Nuevo León, Baja California Sur y Baja California. No obstante, en los 10 factores que componían la competitividad estatal para el año 2003, solo en uno de ellos, el de “Sectores económicos con potencial” se señala la parte de la ciencia y tecnología pero enfocado al acervo total de recursos humanos capacitados para dicho fin, y desgraciadamente no hay ningún otro indicador que haga referencia a la importancia de la ciencia y tecnología. Y entiendo el porque de ello, si uno busca cuál es el porcentaje de inversión en investigación y desarrollo por entidad federativa me quedaría con una gran duda mental, pues rastrear esta información no es nada sencillo, y en algunos casos es verdaderamente triste el porcentaje de gasto en investigación y desarrollo que se lleva a cabo por estados y a nivel país. El único estado que podría ser la excepción, es Aguascalientes, de quien hablaré en el siguiente artículo.

Más aún a nivel país, como se indicó la semana pasada en el nuevo informe del IMCO, titulado “Situación de la Competitividad de México 2006: Punto de inflexión”, México ocupa la posición 33 de un total de 45 países estudiados, siendo superados por Costa Rica (29), Brasil (30), Sudáfrica (31) y Colombia (32). Desgraciadamente la precaria situación de México en términos de competitividad es más que clara, pues México día a día se estanca en las condiciones atractivas para atraer la inversión extranjera directa, inclusive en materia de infraestructura ocupa la posición 5°, en primer lugar se encuentran Chile, Brasil y Colombia, según un informe de la Foro Económico Mundial.

En el informe del IMCO, donde se analizan 10 subíndices para medir la competitividad, en el último subíndice “Sectores económicos con potencial” se contabiliza en cierta manera el potencial en innovación y la forma en que las empresas se adaptan. En este factor de medición se consideran variables tales como el coeficiente de innovación; ingresos por royalties y licencias; número de investigadores; recursos básicos, tecnológicos, científicos y humanos; gastos en investigación y desarrollo; exportaciones de alta tecnología; entre otros. En este subíndice, México se sitúa en la posición 29; siendo Japón el lugar uno, seguido de Estados Unidos y Corea del Sur. Cabe señalar que China y Costa Rica superan a México en esta medición.

En este cálculo, de sectores económicos con potencial, destaca que la inversión por PEA es de $3,092 dólares para México, mientras que Japón realiza $15,499 dólares y Estados Unidos $14,600 dólares; la diferencia es fuerte; y más aún, considerando que la inversión mexicana está por debajo de la media. En algún momento, ¿México podrá realizar más del 1% del PIB en investigación y desarrollo? Hacerlo es vital si no queremos seguir perdiendo en términos de competitividad y en oportunidades de crecimiento y empleo.

Mercedes Muñoz es Directora del Centro de Estudios sobre Negocios Internacionales e Integración Regional del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. Su correo es marmunoz@itesm.mx

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Reto Tecnológico y la Competitividad (Parte II)

Creado el 21 Agosto 2008 por Webmaster

Como se había mencionado en el artículo “Reto Tecnológico y la Competitividad” parte I, México no solo requiere cohesión social sino un plan de desarrollo integral que descanse plenamente en una senda dinámica de innovación y tecnología. Asimismo explique por qué era tan importante la tecnología. En esta ocasión se profundizará un poco más en la relación de la tecnología e innovación con la competitividad; y para ello utilizaré el desempeño de Australia, economía pequeña y abierta para contrastar; cabe destacar que la superficie de Australia es casi 4 veces la de México, cuenta con solo un 19% de la población mexicana, sin embargo, su ingreso per cápita es 4 veces el de México en el 2005.

En el índice global de competitividad 2006 del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés)se tiene que Australia ocupa el lugar 19° y México la posición 58°, en un total de 125 países evaluados, la diferencia es fuerte pues Australia se ubica en las economías con mejor desempeño mientras que México en la región de las naciones intermedias. Dicho índice se construye considerando nueve pilares: a) instituciones, b) infraestructura, c) macroeconomía, d) educación primaria y salud, e) ecuación superior y entrenamiento, f) eficiencia de mercado, g) buena disponibilidad tecnológica, h) sofisticación de negocios, e i) innovación.

En este caso, me gustaría explicar brevemente, en que consiste la buena disponibilidad tecnológica y la innovación:

  • En el primer punto, se refiere a la agilidad que tiene una nación de adoptar la tecnología existente y estimular la productividad de las industrias. En este indicador, la WEF contabiliza desde la disponibilidad de las tecnologías de información así como la agresividad de las empresas para asimilar las nuevas tecnologías. Sin embargo, le dan un peso fuerte a la situación cuando la inversión extranjera directa (IED) es intensiva en tecnología, y la razón es que dicha inversión genera impactos significativos y positivos en la productividad, el proceso empresarial y las derramas (spillovers) tanto tecnológicas como en capital humano.
  • En el caso de la innovación, sería como la habilidad que tiene un país para producir nuevas marcas de tecnología para ello cualquier nación que quiera avanzar en este indicador deberá de haber alcanzado una frontera de alta tecnología y que sirva como el impulsor (driver) del crecimiento sostenible. En esta fase las empresas diseñan y desarrollan productos y servicios de vanguardia, lo que les permite mantener la ventaja competitiva; es decir, contar con una cultura de innovación, y para ello los diseñadores de política deberán de apoyarse en la unión del sector público y privado que lleven a cabo inversiones importantes en investigación y desarrollo, contar con instituciones de investigación científica de alta calidad y en la colaboración entre universidad y empresa.

Como lo señala el mismo WEF ninguno de los 9 indicadores por sí solos llevará a la competitividad a una economía, y así lo contextualizaron, en su momento los australianos, cuando diseñaron la estrategia de innovación del país, la cual ligaron con otras dos estrategias: la de crecimiento económico y la de mejorar el nivel de vida. Esta idea se ha plasmado en el plan “Backing Australia’s Ability – Building Our Future through Science and Innovation”, donde se reconoce la importancia tanto del conocimiento científico y técnico como de las capacidades en el desarrollo económico y social.

Es notorio que los australianos sí reconocen la complejidad de la innovación por encima del desarrollo de la tecnológica. Pues los resultados de la tecnología y del conocimiento científico y técnico se comercializan y adquieren valor cuando evolucionan en innovaciones. Es por ello que en dicha transformación la asociación entre la esfera académica y científica con el mundo empresarial es fundamental. Y así lo ha demostrado el gobierno australiano. Por lo que me pregunto, ¿México está listo para este reto de innovación? Definitivamente no… L

Mercedes Muñoz es Directora del Centro de Estudios sobre Negocios Internacionales e Integración Regional del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. Su correo es marmunoz@itesm.mx

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Reto Tecnológico y la Competitividad (Parte I)

Creado el 28 Julio 2008 por Webmaster

En el artículo anterior mencionaba la importancia de contar con la “cohesión social” como uno de los elementos fundamentales para alcanzar acuerdos sociales que permitan a una sociedad enfrentar los retos de la competitividad y ser participes de la planeación y ejecución para obtener mayores niveles de desarrollo económico sostenible.

Ahora es de mi interés exponer que México aparte de desarrollar una cohesión social, tiene un gran reto y es el que se refiere al ámbito tecnológico. Como ya fue señalado por algunos teóricos neoclásicos de la teoría del crecimiento, en el largo plazo una economía no podrá crecer a menos de que se presente el progreso tecnológico.Es decir el reto tecnológico de nuestro país es crear las condiciones necesarias para que el país avance tecnológicamente y salga avanti en la carrera de investigación y desarrollo (I&D), de otra manera será imposible lograr un determinado desarrollo con bienestar y empleo y se continuará perdiendo escaños en la competitividad.

¿Por qué la tecnología tan importante? Pues la respuesta es muy sencilla y en ella se engloban consideraciones como las siguientes, de cómo a través de la I&D;

  • cualquier país podría atraer mayores flujos de inversión extranjera directa (IED)
  • cualquier empresa será capaz de innovar nuevos productos y procesos de producción más eficientes y productivos, incrementando el nivel de competitividad, lo que implicaría necesariamente mayores participaciones de mercado tanto en el horizonte de la producción como en la esfera de la exportación de bienes y servicios;
  • contar con una mayor cantidad, calidad y diversidad de productos;
  • se mejoran las condiciones de empleo (mayor demanda y superiores remuneraciones);
  • se puede incentivar el crecimiento económico y el desarrollo sostenible; y
  • se obtienen mejores niveles de calidad de vida y bienestar para las personas;

Es obvio que los efectos anteriormente mencionados serían más que positivos y excelentes para los mexicanos y que nuestra economía lograría tener tasas de crecimiento económico superiores al 6% de manera sostenida, generando empleo y consiguiendo escapar del círculo vicioso de la pobreza y además obteniendo un círculo virtuoso de innovación. Por lo que definitivamente, no me queda duda, que de preguntar a cada mexicano responsable, sí quisieran participar en un proyecto nacional para forjar a México como una nación tecnológicamente dinámica, la respuesta unánime sería que sí. Ese es el gran reto de cada mexicano: formar parte de un proyecto sustentable en beneficio de todos.

Ahora bien, ¿por qué la tecnología es el gran reto para los mexicanos?Nuevamente la respuesta es más que sencilla, pues implicaría tener varios indicadores, asociados a la I&D, por encima de los registrados por nuestros principales competidores y en este análisis comparativo, debería de incluirse lo siguiente de manera mínima:

  • número de parques tecnológicos,
  • recursos humanos y en específico número de profesionistas y personas con carreras técnicas vinculadas a la tecnología,
  • inversión (pública y privada) en creación y transferencia de tecnología como porcentaje del PIB,
  • número de patentes,
  • número de clusters y redes abiertas, y
  • gasto en infraestructura como porcentaje del PIB

Claro que no son todos los elementos, habría otros como son contar con instituciones sanas y fuertes, tener estabilidad económica, eficiencia en la apertura de empresas, etc. Pero aquí quisiera detenerme y puntualizar que aunque la respuesta es sencilla en cuanto a lo que se requiere, es obvio que aún desconocemos el CÓMO hacerlo, cómo alcanzarlo y cómo sostenerlo por encima de los niveles de nuestros competidores…y eso es totalmente complejo, pues va desde abandonar intereses individuales hasta generar planes de largo plazo en los ámbitos político, social, industrial, educativo y económico, en donde cada uno se responsabilice de hacer de México un país de vastas oportunidades tanto de negocios como de desarrollo personal y profesional en una cultura de innovación y competitividad.

Mercedes Muñoz es Directora del Centro de Estudios sobre Negocios Internacionales e Integración Regional del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. Su correo es marmunoz@itesm.mx

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